viernes, 13 de noviembre de 2015

LA NOBLE DAMA





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Señora azul, que sin contemplación,

Desde la cima de tu dignidad

Vas a imponer tu terca voluntad

Y con tu opinión medir nuestro criterio.

Señora azul, que ciega la razón,

Dejas sentir tu olímpico desdén,

Es sugestión tu alarde de saber,

Tu realidad es sólo confusión.

Tú no puedes apreciar con propiedad

El color de la cuestión,

Porque desde la barrera sueles ver

Toros que no son y que parecen ser.

Señora azul, de vicio criticón,

Sin dar la talla de profesional.

Señora azul, ¡qué lastima nos das!

La mediocridad está en tu corazón.

Tú no puedes apreciar con propiedad

El color de la cuestión,

Porque desde la barrera sueles ver

Toros que no son y que parecen ser.

Señora azul.

Señora azul, que sin contemplación,

Desde la cima de tu dignidad

Vas a imponer tu terca voluntad

Y con tu opinión medir nuestro criterio.

Señora azul, sabemos tu intención,

La frustración que te hace obrar así.

Señora azul, ¡qué lastima nos das!

La mediocridad está en tu corazón.

EL GATO QUE ESTÁ TRISTE Y AZUL

EL GATO QUE ESTÁ TRISTE Y AZUL